Laboratorios Sophia… Visión de Don Pablo Jimenez

008 18 2013 Arturo Jimenez Bayardo

La historia comienza con un PROCER mucho antes de lo que se proyecta para la segunda década de siglo XXI. Por Arturo Camarena

Laboratorios Sophia empresa farmacéutica mexicana fue fundada en 1946 por don Pablo Jiménez Camarena (1909-1989). Personaje que visitaba a los enfermos y médicos del Pabellón No. 1 (Oftalmología), del Hospital General de México. En apuntes autobiográficos  se ufana de haber sido pobre y vivido en un cuarto con tejaban en su natal Arandas, Jalisco. Huérfano de padre, a los siete años de edad inició su carrera de obstáculos barriendo la botica del doctor Andrade, atendiendo una miscelánea y cursando la instrucción primaria, (entonces de 4 años). Fue testigo presencial de la polémica guerra cristera, situación que obligó a su madre, Sofía Camarena Hernández  salir a buscar mejor destino en Guadalajara con sus otros cuatro hijos mayores. Pablo tenía 16 años en 1927, repetía la promesa que se  hizo el escritor Giovanni Papini a la misma edad y en las mismas condiciones de extrema pobreza: “Haré y crearé, y llegaré a ser más grande que los grandes. Cuando yo pase, todos me mirarán y las bellas mujeres tendrán una mirada para mí también y los hombres serios se sacarán el sombrero y lo levantarán bien alto sobre sus cabezas cuando yo pase”. ¡Y vaya que lo logró!

Día  tras noche, noche tras día, con una constancia insuperable apoyada en el raciocinio con el pasar de los años se hizo indispensable aprendiendo las fórmulas galénicas, las prescripciones magistrales, los misterios de la rebotica y a los 29 años estaba en la Farmacia Degollado y nos cuenta el doctor Luis Martínez López, (pionero de la oftalmología en Guadalajara, maestro Dr. José María Meléndrez y cirujano de la retina de Salvador Camarena a quien salvó su visión y con ello su vida): “Por su rectitud y manera considerada le canalizaba mis pacientes. Estos recibían el beneficio del bajo precio y de la exacta dosificación prescrita  en la receta. Ocho fórmulas magistrales, de la vida diaria, le proporcioné y en excesivo pago, don Pablo nos regalaba toda la medicación tópica y general para beneficio de los enfermos de la sala Julio Climent  en el Hospital Civil”. Sin olvidar el olor a alcanfor y yodoformo, en 1935 se convierte en agente comisionista  de las droguerías Fénix, Colón, Ibarra y la Continental. Funda su primer negocio propio, Farmacia Jiménez en la esquina de Independencia y González Ortega y con su premisa hecha pasión de ayudar a la comunidad, inicia un servicio social llamado “Sistema Jiménez Humanitario Comercial”.

A los 37 se casa con doña Ethelvina Bayardo en 1945 y al siguiente año establece su segundo negocio, Laboratorios Sophía, S.A. dejando escrito en su currículo La historia de una vocación “Este laboratorio lleva el nombre de mi madre, Sofía, y se fundó por inspiración de ella para dar testimonio de servir al prójimo. Existen hechos de esta labor durante 40 años; es un negocio con sentido social. Es la herencia de mis hijos Arturo, Pablo y Fernando. (1986 En un acto solemne, se develó  un busto a su eterna memoria  en el Servicio de Oftalmología del Hospital General de México el 11 de septiembre de 1991. Un acto de justo reconocimiento a la vida y obra de  un hombre cuyo nombre no está incluido en los libros: Personajes ilustres de Jalisco ni en Jaliscienses distinguidos del siglo XX pero que si está en la memoria de miles y miles de personas que recibieron ayuda desinteresada de un personaje excepcional.

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