Mis varas sueltas….INg. Cesar G. Alfaro

01 28 2014 Mis Varas Sueltas

Rumbos que toma la vida. Vientos que soplan, ya cual tibia y acariciadora brisa, ya cual gélidas y violentas ráfagas, que todo lo congelan o destruyen a su paso. El tiempo que todo lo cura y todo lo perdona, aunque no lo olvide, deja su huella. Y sin saberlo, sin siquiera pensarlo, cuando te das cuenta, ya viviste.

Probablemente sin imaginar, las circunstancias nos fueron llevando por caminos insospechados. Quizá sin proponérnoslo, fuimos tomando decisiones que para bien o para mal, moldearon nuestro destino. Lo cierto es que acciones y omisiones, en el andar del camino, nos conducen a donde estamos. ¡No necésariamente a donde hubiéramos querido estar!

Nos dice Machado “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”.

Al filósofo de Güemez, le achacan entre otras picardías, aquella respuesta a que si “este camino, ¿va o viene? El solo dice, el que va o viene, es quien lo transita. El camino, no se mueve.

De esta suerte, es probable, disquisiciones aparte, que esa sea una forma de vivir. Haciendo camino por sendas ignotas o andando por cómodas rutas ya transitadas. Yendo o viniendo ¿lo prudente sería dejarse llevar, de la mano, por caminos seguros? Quizá. Pero nadie experimenta en cabeza ajena y así, con frecuencia preferimos lanzarnos a la aventura, con rumbos inciertos. ¿Cuántas veces se deja el abrigo del puerto, para lanzarse a la procelosa mar, sin más bagaje que la audacia?

¿Quién no ha jugado su suerte a la suerte?

Para muchos, así transcurre la vida: sin más bagaje que la audacia. Y una suerte privilegiada. De esta suerte que mi suerte, me puso en suerte, aquí y ahora, para compartir con quienes tengan la paciencia de leer, estas mal pergeñadas líneas.

Los amantes de la lectura podemos decir que desde niños, vale la pena acercarnos a los libros “como mariposas a la luz”. Esa luz, en cuyo espectro podemos ver iridiscentes, los componentes de la memoria colectiva: leyendas y ficciones; fábulas; fantasías y mitos. Narraciones y cuentos. Tradiciones; Quimeras, sueños y verdades. Una luz cuyos componentes son reliquias de la historia, de la religión, del lenguaje. El libro, garante de la CULTURA. Así, con mayúscula. Cultura preservada, compartida, acrecentada. Memoria colectiva. Erudición, saber, ciencia. Trascender social.

Buscando la mejor manera de llevar al lector o en su caso a la audiencia el tema, el dato, la información y el recuerdo; la fantasía, las vivencias o una motivación, el teclado espera. Mientras el concepto germina, mientras acude al pensamiento la idea feliz, la imagen oportuna, la palabra exacta, la neurona se activa. Frente a la cuartilla en blanco, hasta los más descreídos rezan a su manera. Los creyentes oran fervorosos. Es cuando los sueños, te quitan el sueño. Sueños de escribir.

El fruto.. .el fruto, quién sabe.

Puede ser una simple copia de gloriosos ecos, de egregias epopeyas, nostalgias desesperadas. Busca de un orden o simple pasatiempo. Quizá resulte apretada síntesis de conceptos o tal vez, una cataratica verborrea. Percepciones que existen desde siempre o ideas que refulgen, que se eclipsan y se oscurecen hasta desaparecer en la caliginosa bruma del tiempo. ¿Algo quedará?

Dicen los que dicen que saben, que “una cosa el mapa y otra el territorio”. Siguiendo la idea, ¿podría afirmarse para esta publicación, que una cosa será el título y otra el contenido?

¿Por qué “Varas Sueltas”? la sabiduría popular, que lastimosamente se despide del mundo del habla cotidiana, al perder su carta de naturalización en el caos urbano, usa ese término para definir esquemas sin demasiada conexión, aunque en lo general, sean afines. Y es el caso. Por lo tanto, el contenido variopinto, tiene esa relativa concordancia. ¿Qué se persigue con ello? Entre otras cosas, el dejar en la memoria colectiva, información, datos y temas, que en su momento fueron importantes. Pero que se esfuman.

La sociedad, no se puede disociar de sus héroes, de sus bienhechores, de sus personajes, de sus tradiciones o su lenguaje. De sus mitos y costumbres. De sus fantasías, pero sobre todo de su realidad.

De eso trata este modesto aporte.

Cosas idas en el tiempo. Presentes u olvidadas. Justicia social para unos o rescate del olvido para otros. Quizá algún dato nuevo o concepto diferente, no común.

Acaso tediosa repetición.

No se puede borrar de la memoria, por ejemplo, cuando un despistado burócrata de Guadalajara, pretendió cambiarle el nombre al Centro de Ciencia y Tecnología Planetario Severo Díaz Galindo, por no saber quién había sido este Ilustre Sabio. O al inculto político, tal vez “cliente frecuente” de cantinas de mala muerte, “de rompe y rasga”, que propuso cambiarle el nombre a la avenida Belisario Domínguez, porque comunicaba con la población de Huentitán.

Siempre fui un convencido de la importancia de brindar el justo reconocimiento a los personajes locales. De alentar en la comunidad la certeza de nuestras capacidades y potencial, proponiendo en todos los casos, la pertinencia de replicar sus valores. Una sociedad que se conoce y se respeta, puede ser más exitosa que la que solo se mira a si misma con disimulo, incluso con envidia o desdén.

Consideré justo, buscar la manera de que esta memoria colectiva, no sea arrastrada por esos vientos huracanados, que todo lo destruyen a su paso. Si todos ponemos nuestro granito de arena, esos torbellinos de olvido, podrán transformarse en suaves y acariciadoras brisas. En gratificante certeza de nuestro destino social.

Lo hice en todas y cada una de las oportunidades que tuve. Intento hacerlo ahora. Como ejemplos, estarían Fray Antonio Alcalde, Don Severo Díaz y Juan Rulfo, personajes universales, lastimosamente perdidos en injustas indiferencias por largos años. Se incluyen también, algunos héroes tutelares. Breves historias, a guisa de cuentos, producto de aquellas sabrosas charlas familiares, cuando no había televisión. Se buscó en la diversidad, que fueran reflexiones ordenadas, con matices y tonalidades. Algo que deje al menos, una enseñanza.

No menos trascendentes, los momentos de cumplir ese hermoso ritual de la “presentación en sociedad” de un nuevo libro. Todo bibliófilo sabrá a que me refiero. A los amigos autores de las diversas obras que tuve la fortuna de presentar, mil gracias. No todos los que se me confiaron, están incluidos. Este es solo un muestrario.

Con el paso del tiempo, la humanidad se transforma, cambia, evoluciona. Esa ha sido una de sus virtudes: su capacidad de adaptación. Aunque tal vez sea de lamentar que en el cambio de costumbres, se pasó de la charla integradora en torno al hogar, que todavía no hace mucho, era la principal fuente para la transmisión de conocimientos, a las aislacionistas “redes sociales”.

Ante la presión de la tecnología digital, el libro impreso, no escapa a estos avatares. Por ello, el interés de poder dejar “en blanco y negro” y también un poco de color, hechos, personajes, temas y situaciones, que con el tiempo, se diluyen en las reminiscencias comunes.

Estas “Varas Sueltas”, son parte del trabajo durante casi treinta años. Algunas por iniciativa propia, otras de manera un tanto forzada por las circunstancias; las mejores de las veces, por invitación expresa, ante compromisos de amistad, de confianza y afecto. Más de una vez, polémicas, escritas y dichas con la mayor de la convicción y a riesgo de generar reacciones de reclamos, que con frecuencia se dieron. Pero siempre convencido, de que dije e hice lo correcto.

Discursos político-partidistas, temas cívicos, entrevistas, cuentos, semblanzas y demás. Estaban algunos, perdidos por ahí en polvosos archivos. Revisados y seleccionados con cierta prudencia, espero sean representativos de cada grupo temático.

Igual campean en los textos, vocablos culteranos que palabras y términos populares; hipérboles y retruécanos, refranes y citas clásicas. Traté siempre, de acuerdo a lo sugerido por quienes realmente saben del tema, de “escribir como se habla”. Y claro el idioma y el lenguaje, son una cosa y las formas de aplicarlo, varían con el tiempo, las circunstancias y el medio.

“Muchos cabitos de vela, hacen un cirio pascual”. Numerosas varas sueltas, pueden hacer un buen tercio. Ese “tercio” es lo que tiene usted en sus manos. Dice un refrán que “Hay días de tirar cohetes y días de juntar varas”. Si encuentra aquí algo agradable simpático o novedoso; un dato desconocido o una expresión anacrónica; una idea o un elemento de convicción y lo hace suyo, tendré la certeza, de que entonces, valió la pena juntar “Mis Varas Sueltas”:

César Gabriel Alfaro Anguiano

Zapopan, Jalisco. 2013

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