Xavier Garabito PERIODISMO DE CULTURA

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Xavier Garabito

Xavier Garabito

GUADALAJARA, JALISCO (29/JUN/2014).-  Periodista, narrador, funcionario, guitarrista y promotor de la cultura. ¿Cómo caben tantos oficios en una sola persona? Xavier Garabito sabe que todo tiene un principio, y el suyo se remonta a algunas décadas atrás, cuando estudió Derecho en la Universidad de Guadalajara y participó como secretario de la División Cultural de la Federación de Estudiantes de Guadalajara. “En este mundo en donde se nos etiqueta, se pensaba en una cosa cultural y decían: ‘Háblenle a Garabito’. Y así fue como me inicié en el periodismo y la promoción cultural”.

Xavier Garabito es uno de los periodistas culturales en Jalisco con mayor trayectoria en medios electrónicos. Por lo general, cuando la prensa escrita piensa en sus gurús y próceres, sólo revisa en sus propios archivos, olvidando que la televisión y la radio también han arado el camino en la historia del periodismo. Es el caso Garabito, quien ha recorrido al menos 10 estaciones radiales procurando los espacios de difusión cultural y periodismo de opinión. También participó en la televisión pública con su programa Cartas sobre la mesa, que se transmitía por la señal de C7.

Su tertulia radiofónica Dominio público, una de las pioneras en la ciudad en transmitir simultáneamente por ondas hertzianas en amplitud modulada y por internet, en el año 2002. Todavía sigue en pie. Además mantiene su columna en el diario El Occidental y opera su revista digital Alternapalabra.

Hoy en día, para iniciarse en el periodismo no hace falta más que una computadora y conexión a internet. Algunos podrán argüir que también se necesitan estudios universitarios, pero para eso tampoco hay que buscar debajo de las piedras, pues hay cientos de programas de licenciatura en comunicación y periodismo dispersos por todo el país. Antes no era así.

En un panorama en el que los medios de comunicación han entrado en transformación, en el que los números de la industria no son alentadores ni en México ni en el mundo, a veces se olvida el pasado inmediato y los grandes avances que ha habido en la profesión.

“Se han mejorado los instrumentos de la comunicación y se ha capacitado un mayor número de comunicadores que crecen y se desarrollan en el ámbito cultural. En los setenta, un periodista cultural tenía que saber un poquito de todo: de teatro, cine, danza, pintura. Ahora hay periodistas especializados en artes plásticas, por ejemplo”, recuerda Garabito sentado en un café junto a su esposa, un hombre de voz tranquila y charla pausada.

Ejemplifica que los periodistas culturales especializados en artes plásticas o en cualquier otra cosa ya no están solos. Pueden tomar diplomados o cursos para profundizar en su ramo. Se han tejido redes.

Garabito lo sabe bien: él es presidente del Club de Periodistas de Jalisco, una organización que, aunque es desconocida para muchos jóvenes en activo, busca cumplir la función de agremiar.

Al preguntarle cuál es la vigencia de este tipo de círculos, se regresa a sus inicios en el periodismo, cuando no había espacios, carreras o estudiosos en la materia con quienes sostener una discusión sobre la profesión. Las asociaciones surgieron para que los periodistas pudieran reunirse y abordar estos temas. Es decir, cumplían en parte el papel de la academia.

“Cuando se fundó el Club de Periodistas también surgieron otras organizaciones que te las cuento con los dedos: el Colegio de Periodistas, el Círculo de Periodistas de Guadalajara, la Asociación Prensa Unida de Guadalajara, que creo que es la más antigua de México. En aquellas épocas eran organizaciones florecientes, tenían muchos socios activos, pero conforme van avanzando los medios de comunicación y las universidades empiezan a formar periodistas, empiezan a salir por todos lados. A partir de los noventa tenemos muchos periodistas jóvenes y los viejos nos hicimos más viejos. Las asociaciones que te acabo de decir son asociaciones de viejitos, porque el periodismo tiene ahora otra dinámica, amén de que la mayoría de los medios de comunicación impiden o no favorecen el que sus colaboradores o empleados pertenezcan a asociaciones ajenas”.

Enamorado de la cultura
Xavier Garabito ha fluctuado entre el periodismo y la promoción cultural. Participó en la creación de galerías y centros culturales. El cargo en el que más duró —15 años, con dos salidas intermedias— fue en la dirección de la Casa de la Cultura Jalisciense. También fundó la Casa de los Colomos.

“En la Casa de la Cultura me tocó el cambio de depender del Departamento de Bellas Artes a la Secretaría de Cultura. Me tocaron tres gobernadores y cinco o seis jefes. Uno de ellos me pidió la renuncia y él fue el que renunció antes que yo”.

A pesar de los sinsabores en la administración pública, vinieron las grandes recompensas. “Ese trabajo me permitió conocer a escritores, poetas e historiadores. No era sólo organizar clases o sólo una u otra cosa, sino buscar muchas posibilidades”.

Los modos de hacer política también cambiaron. Garabito confiesa que muchos de los proyectos culturales que encabezó surgieron a raíz de sus “ocurrencias”. En estos tiempos, para hacer lo mismo hay que hacer una reunión, un proyecto y superar una carrera de burocracia e intereses.

Xavier Garabito es juez y parte. Porque es amante del arte y la cultura, y al mismo tiempo ha sido periodista y funcionario. También es un violinista frustrado. Cuenta que en sus años mozos, tocaba en el Teatro Degollado y nadie lo invitaba a las fiestas. “En cambio con la guitarra sí. Si no hubiera sido periodista, quizá hubiera sido músico, o ejercido de abogado”.

Y después de su paso por múltiples medios de comunicación, su programa de radio no se ha detenido: ahora es trashumante, pues lo graba en distintos puntos de la ciudad. “El internet tiene esa ventaja mágica de conectar a cualquiera en cualquier parte del planeta, aunque requiere un esfuerzo mayor para que un contenido sea capaz de atar a otra persona a la computadora”.

No sólo la tecnología ha cambiado a la actividad periodística, considera Garabito, sino también las transformaciones culturales y políticas. “En los setenta, los periodistas en Jalisco eran muy respetados o temidos, pero eran muy importantes”. Con o sin razón, en estos tiempos no se puede afirmar lo mismo.

“Conforme avanza el tiempo, las instituciones, incluidos los gobiernos, van teniendo sus propios canales de comunicación. Hace 18 años, cuando el PAN llega a la gubernatura del Estado, se acabaron una veintena de periódicos semanales, boletines pequeños, que durante muchos años habían sobrevivido. Muchos de ellos eran inmorales, porque publicaban 20 periódicos con halagos o con críticas, iban con los interesados y les quebraban el embute. Así funcionaba un buen sector del periodismo (…) Y no es que el PAN haya dicho: ‘Tenemos que terminar la corrupción periodística’; sino que dijo: ‘Hay que acabar con todos los que hablaban del PRI’, y tuvieron algunos favoritos que sí financiaron”.

De sus cuatro hijos, el tercero, Pablo, ha seguido un camino muy parecido: periodista y músico. Cuando se le pregunta a Xavier qué le recomendaría a los jóvenes, piensa en él: “Ustedes no deben cesar en su capacitación y aprendizaje, porque los medios de comunicación en la actualidad se mueven de manera vertiginosa. Y no dejar de lado nunca que lo más importante en el periodismo y la comunicación, como en cualquier otra actividad humana, es la honestidad: hacer lo que cada quien crea que es lo que se debe hacer”.

Bienvenidos a la CONECTIVIDAD con Xavier Garabito

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